Ayer, esta locura que es abrir un blog en 2018 cumplió seis meses, y me he dado cuenta de que en todo este tiempo no me he parado ni una sola vez para echar la vista atrás.

Las tres primeras entradas que publiqué las había escrito unos cuantos meses antes de lanzar el blog. Quería sacar un proyecto así desde hacía tiempo y sabía lo importante que era tener un sitio web como escritor, pero no encontraba el valor necesario para salir de las sombras. Quería hacerlo bien y quería que fuera perfecto. Y eso muchas veces es un problema.

Así, el objetivo de abrir un blog pasó de ser una de esas promesas de Año Nuevo o de las de “mañana empiezo” a una constante e interminable revisión de todo lo que tenía preparado.

¿Y para qué sirvió? Para retrasar su publicación. No hay más.

Así que si tienes algún proyecto en marcha y no te atreves a lanzarlo al público, hazlo. Con dedicación y esfuerzo todo tomará forma. Y aprenderás con el proceso. Seguramente te lleves alguna decepción, eso es inevitable, así que disfruta. Solo eso. Disfruta. Párate a pensar en el concepto que se esconde detrás de esta palabra e interiorízalo… Porque si disfrutas, es muy probable que nunca abandones.

Y una vez que tengas claro que vas a disfrutar con el proceso, traza unos objetivos y escríbelos en una hoja de papel.

Luego piensa en todo lo que te motiva para sacar tu proyecto adelante y escríbelo en esa misma hoja de papel.

Y cuando te sientas perdido, recuerda aquella hoja de papel que escribiste algún día con la cabeza llena de sueños y ambición… y léela.

En mi caso, sabía de antemano que tanteaba un medio con muy poco tráfico en la red. Los años dorados de los blogs quedan demasiado lejos. Ahora vivimos en la era de YouTube y los directos de Twitch, así que tuve que concienciarme de que mis metas no tenían que limitarse a los números. Pero si uno de tus objetivos es alcanzar la fama, trata de centrarte en los blogs o canales más pequeños y no te compares con aquellos que acumulan millones de suscriptores. Las estadísticas de los más grandes no ayudan, aunque sí debes aprender de ellos y analizar su trabajo.

Y, sobre todo, siéntete orgulloso de tus resultados… Y aun más de tu progreso.

Esta es la decimonovena entrada del blog y el mero hecho de haber llegado hasta aquí me da ánimos para seguir adelante. He aprendido mucho en todo este tiempo. En cambio, las constantes e infinitas revisiones de mis tres primeras entradas no sirvieron para nada más que obsesionarme con la búsqueda de una perfección inalcanzable.

Gracias al blog he tenido la oportunidad de comenzar como redactor en Fantasymundo y en Windumanoth (a los que estoy totalmente agradecido por hacerme un hueco en su proyecto), me he animado a betear algunas novelas y a comenzar mi formación como corrector. Desarrollar un proyecto personal implica desarrollo personal.

En fin, publiqué las tres primeras entradas el Día de los Santos Inocentes… ¿Quién me iba a decir que la broma se alargaría tanto?

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